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¿Por qué escribir?

EN LIMBO: PARTE II



EN LIMBO es una compilación de poemas que escribí en el 2015, último año en el que viví en La Plata y mismo año en el que me mudé al mar. La edición en papel fue hecha de modo completamente artesanal e independiente en el 2016. La ilustración de la tapa se llama "Hommage a Basquiat" y su autora es Nicole Forman. 



V
Mono no aware 

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste

Acuario en el sol no vivo, no muerto
templanza de mañana
eterna de jazmín.

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste

Un cuerpo es espíritu con horas
fuego que transparente crece.
La piel: su caricia.

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste

Reís porque vas ligero
camino a un Edén que no existe
y ese vacío es placer.

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste

Arriba la luna brilla tanto que habla
se esconde aunque espera
todo es un mismo compás.

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste

De nuevo el niño, que como en un juego
entra en el espiral sin miedo ni prisa
porque en el principio sólo hay hadas.

-Amanace, tu dios sos vos y te encontraste.

:::

VI
Grita tu cielo

Estás penándote tormenta
y no por inocente

estás penándote sin relámpago
porque el camino a casa se ha borrado

no quedan pistas sobre quien eras
y el desconcierto te alimenta

¿cómo ser Uno sin la locura?
pregunta tu centro

En respuesta: una fuga de campanas

sé diluvio vital
¡no paralices su alma!

permite que el otro sea rugido
y disfruta de verlo correr

ya no llores la libertad
pues ella es pura en tu gen.

En el fondo el cielo apremia
con los sentidos hacia el cristal

la inmensidad de tu pena explota
y se convierte en pan para los campos.

Todo el verde te saluda, tormenta
que sea la paz en tu templo.

:::

VII
Adra

Es tiempo de mutar en el hecho
de que una y miles de galaxias
nacen, mueren, se abren.
Sólo imaginemos las piedras
vibrantes en un crepúsculo de noche
rodeadas de esferas que brillan
porque sus líquidos brotan
en un ir y venir de no razón.
Hay en todo eso, también,
estrellas
mandálicas
y es como si ese absoluto fuera un tránsito:
las lunas rotan, los gases se devoran
íntegros se agitan de la forma más inmóvil.

El infinito, del que somos parte,
está sostenido por el silencio.
Los soles son fuego en silencio.
¿Es posible, algo tan grande, mudo?

Y sin embargo, todo suena a inicio.
-No sé cómo alcanzarlo.
-Detente, detente entonces, y observa al grillo caer
sobre el pétalo de la magnolia.

:::

VIII
El loco

¿Cómo se atreven a decir que en este bosque hay silencio?
¡Sordos!
¡Ególatras!
¿Quién se atrevería?
Si basta con hundir el pie en su fuente para sentirse madriguera.
Son demasiados ¡infinitos! los sonidos: ¡los pájaros! ¡las abejas!
Ay… lo que no vemos, eso también hace ruido, y rompe con toda ley.
¡Me canta! ¡me canta! Me está cantando la luz violeta.
Déjenme quieto en este concierto de sedas.
No me lleven, no.